Textos claves del republicanismo español (1): El Plan de revolución de «El Republicano» (1842)

La historia del republicanismo español es indisociable de los textos y periódicos que ayudaron a articularla como una cultura política propia. En este sentido, los programas publicados en la prensa por sus militantes contribuyeron a definir su ideología y a expandir o limitar, dependiendo del contexto, la propuesta democrática que todas las tendencias trataron de alcanzar. 

El periódico El Republicano fue editado en Barcelona en 1842 por Juan Manuel Carsy (1808-1857) y dirigido por el político Francesc de Paula Cuello i Prats (1824-1851). Apareció durante la Regencia de Espartero (1840-1843) convirtiéndose en uno de los periódicos republicanos más importantes de este periodo. 

El 29 de octubre de 1842 publicó un texto denominado Plan de revolución que habría redactado un militante republicano en Barcelona. Firmado por las siglas A.T., estas deben pertenecer al político Abdó Terradas Pulí (1812-1856), que participó regularmente en este periódico y es el autor del poema "La Campana" reproducido también en el mismo. Hay que añadir que esta composición adquiriría una gran fama entre las clases populares republicanas de Cataluña, llegando a ser musicalizada por el compositor Anselm Clavé (1824-1874).

El contexto de la Regencia de Espartero (1840-1843) pone este "Plan de revolución" en el marco de las bullangas antiesparteristas producidas en Cataluña. Durante la etapa de Espartero en el poder se produjo un estallido de las publicaciones republicanas debido a la libertad de prensa defendida por el Partido Progresista. Sin embargo, las manifestaciones populares de este periodo que pidieron unas mejores condiciones socioeconómicas para las clases trabajadoras y una mayor participación política fueron contestadas desde el poder con la fuerza de la represión, lo que ocasionó que estas se sumaran al movimiento antiesparterista, que le acabaría echando del poder en 1843.

Los puntos principales de este "Plan de revolución" son: la defensa de una insurrección armada del pueblo para acabar con sus enemigos, que controlan en ese momento los mecanismos del Estado; la elección por parte del pueblo de sus representantes; y la formación de una Asamblea Constituyente para crear una Constitución republicana.

 A continuación, reproducimos el texto desde la versión digitalizada en el siguiente enlace. 



Suspendemos por hoy nuestro artículo de entrada, para dar cabida al siguiente que nos remite uno de nuestros mejores correligionarios. 

PLAN DE REVOLUCIÓN

Cuando el pueblo quiera conquistar sus derechos debe empuñar en masa las armas al grito de ¡viva la República!

Entonces será ocasión de cantar en Cataluña. 

Ya la campana sona,

lo canó ja retrona...

Anem, anem, republicans, anem!

A la victoria anem!

I.

Ja es arribat el dia

que l'poble tan volia:

Fugiu, tirans, lo poble vol se rey.

Ja la campana sona...

II.

La bandera adorada

que jau alli empolvada

correm, germans, al aire enarbolem!

Ja la campana...

III.

Mireula que es galana

la ensenya ciutadana

que llibertat nos promet si la alsem.

Ja la campana...

IV.

Lo garrot, la escopeta,

la fals y la forqueta 

¡oh catalans! ab valor empuñem!

Ja la campana...

Debe dar muerte a todos los que hagan armas contra él. 

Debe aniquilar o inutilizar todo lo que conserve algún poder ajeno de su voluntad, o sea todo lo que depende del actual sistema, como son las Cortes, el trono, los ministerios, los tribunales, en una palabra, todos los funcionarios públicos.

V.

La Cort y la nobleza,

l'orgull de la riquesa,

caigan de un cop fins al nostre nibell.

Ja la campana...

Debe atacar no más que a los hombres del poder y evitar los actos de venganza personal: es indigno de la majestad del pueblo atacar a los indefensos de los partidos vencidos.

Debe apoderarse de todas las plazas fuertes y amalgamar la fuerza popular con la del ejército fiel al pueblo.

A los caudillos que le dirijan solo debe obedecerlos mientras dure la insurrección y fusilarlos si quieren dejar en ejercicio alguna autoridad del régimen actual.

Inmediatamente después del triunfo en cada pueblo se nombran a pluralidad de votos tres simples administradores, uno de ellos presidente, que absorban toda la autoridad: en las grandes poblaciones estos publican un estado de los demás funcionarios locales indispensables y a los dos días convocan al pueblo para su nombramiento; si trataren de ejercer por sí este acto de soberanía, se les fusila y se eligen otros. 

A los ocho días debe reunirse nuevamente el pueblo para la elección de los representantes, en el congreso Constituyente y a estos se les libran poderes en que se digan. «Discutiréis y formularéis una Constitución Republicana bajo las siguientes bases: la nación única soberana; todos los Ciudadanos iguales en derechos; todas las Leyes sujetas a la sanción del pueblo sin discusión y revocables todos los funcionarios elegidos por el pueblo, responsables y amovibles; la república debe asegurar un tratamiento a todos sus funcionarios, educación y trabajo o lo necesario para vivir a todos los Ciudadanos. Dentro de tres meses debe estar terminado el proyecto de Constitución y presentado a la sanción del pueblo.»

VI.

La milicia y lo clero

no tingan mes que un fuero:

lo poble sols de una y altre es lo rey.

Ja la campana...

VII.

Los publichs funcionaris

no tingan amos varis:

depengan tots del popular congrés.

Ja la campana...

VIII.

Los ganduls que s'mantenen

del poble y luego l'venen

morin, cremats, sino pau no tindrém.

Ja la campana...

IX.

Y los que tras ells vinguian 

bo será que entes tingan

que son criats, no senyors de la grey.

Ja la campana...

X.

Un sol pago directe

y un sol ram que l'colecte:

tothom de alli será pagat com deu.

Ja la campana...

XI.

Que paguia qui té renda

o be alguna prebenda:

lo qui no té tampoco deu pagar res.

Ja la campana...

XII.

Lo delme, la gabella,

lo dret de la portella,

no, jornalers may mes no pagarém.

Ja la campana...

El pueblo permanece con las armas en la mano, pronto a servirse de ellas si sus mandatarios no respetan aquellos principios. 

—De este modo, el pueblo por sí mismo puede hacer la revolución, sin dejarla en manos de corifeos ambiciosos que le estafen como los de septiembre y solo aseguren su dominación.—

A.T.

Si los esparteristas quieren seducir al pueblo para publicar la Constitución del año 12 o hacer alguna otra mojiganga fin de prolongar su reinado, no hay más que proponerles la ejecución del plan que insertamos y veréis cómo les pasarán las ganas de bullanguear.

¡Sus fines son tan diferentes de los nuestros!

Sabemos que las ideas consignadas en el precedente plan de revolución serán fuertemente impugnadas por todos los especuladores o gitanos políticos y aun tal vez por algunos que pasan por demócratas y se mecen en los sueños dorados de hacer la reforma por medios parlamentarios y en virtud de la influencia moral que ellos se jactan de poder ejercer sobre las masas. Resueltos nosotros a arrostrar toda la animadversión de las pandillas y el choque de todas las pasiones egoístas, aconsejaremos al pueblo la adopción del plan, seguros como estamos de que todo cambio político o pronunciamiento que se haga de otro modo no puede llamarse revolución; no será más que una de las muchas farsas que hasta ahora han inventado los explotadores de la sociedad y solo puede mejorar la fortuna de los mismos, sin procurar al pueblo más que desgracias, trastornos, envilecimientos y esclavitud. 

O el pueblo ha de hacer la revolución por su cuenta y gobernarse a sí mismo o ha de ser esclavo de un hombre, si no lo es de una pandilla aristocrática, que aún es mucho peor. 

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